"Toda gran transformación de las relaciones de producción se da a través del desarrollo de una nueva cultura, que forma los agentes de la transformación económica y a la vez debe significar una revolución ideológica que antes y después del ascenso al poder debe conformar una nueva sociedad civil"
Gramsci

domingo, 12 de agosto de 2012

Situación de lxs indígenas en el Cauca: Sobre multiculturalismo y democracia


Colombia ha tenido los ojos puestos sobre el Cauca especialmente durante las últimas semanas, debido al conflicto que se presenta entre los actores armados y algunas de las comunidades indígenas, cuyo episodio más álgido fue el de Toribio.  

Entre la estigmatización de los medios de comunicación sobre la protesta de las comunidades recogidas en el CRIC, la militarización de la zona por la fuerza pública y los enfrentamientos entre la insurgencia y el ejército, surge el problema del multiculturalismo, aunque a simple vista el debate se haya dirigido desde los medios y el gobierno hacia la humillación que sufrió el teniente García bajo la ignorancia de lxs “indixs”.

Josép Pico, en Multiculturalismo, subculturas y contraculturas, presenta aspectos sobre el debate del multiculturalismo que han tomado fuerza en las últimas décadas, que él considera rompen con la lógica de la modernidad y nos adentran a una etapa posterior.
El multiculturalismo plantea la cuestión de la construcción de identidad, propia y colectiva,  a partir del reconocimiento de la sociedad de ciertos aspectos enmarcados en un conjunto de valores, que caracterizan a una comunidad o grupo de personas específico.
Para Taylor, el multiculturalismo permite el reconocimiento de la validez de las diferentes culturas, y las políticas de reconocimiento permiten la defensa de la diversidad cultural de las minorías.  Sin embargo, esto representa un desafío para el liberalismo, pues pone en juego el reconocimiento de los derechos y la libertad individual por un lado (universalismo), y la construcción de la identidad colectiva por el otro. En una sociedad liberal de tipo 1 los derechos individuales tienen mayor peso sobre los colectivos (el consenso del que habla Pico), mientras que en un liberalismo de tipo 2 la diversidad cultural está protegida por políticas institucionales que pretenden la supervivencia de los grupos minoritarios y su reconocimiento (1).
Pico menciona dos posibilidades que asumen los Estados para lidiar con la presencia de varias culturas  y visiones de mundo dentro del límite de sus territorios. Los Estados plurinacionales, donde se encuentran minorías nacionales que exigen y reivindican formas de autogobierno y autonomía política, administrativa y cultural; y los Estados poliétnicos, que sientan sus bases en la migración de diferentes grupos étnicos, que exigen el reconocimiento de su identidad mediante la introducción de un marco jurídico e institucional que la proteja.   

Del mismo modo, menciona al feminismo como una subcultura que propone un conjunto de valores que representan una desviación de la cultura dominante, en este caso el patriarcado, o a la juventud como una contracultura, que postula el rechazo total a la sociedad. Considero que Pico no es lo suficientemente extenso en ninguno de los dos conceptos, o la caracterización de sus ejemplos, y que a mi modo de ver, esto no permite una diferenciación clara entre uno y otro. ¿No sería el feminismo, o al menos varias de sus corrientes, una apuesta contra la sociedad imperante más que una desviación de la actual? ¿O acaso una desviación no se hace, precisamente, por el impulso del rechazo a la sociedad?

Es curioso que este tema se presente ahora cuando la coyuntura social y política del país se mueve en torno a la visión del Otro. Admite Pico que, en el caso de los Estados multiétnicos, existe una cultura dominante que engloba a las demás pero respeta las particularidades de las diferencias con las culturas minoritarias. Considero que es el caso colombiano.

Es evidente que hay una minoría étnica, representada en lxs indígenas y lxs afrodescendientes, y una mayoría étnica, que no se enmarca dentro de estos dos grupos específicos, pero que se mueve entre diversas ramas culturales. Sin embargo, la centralización del poder económico y político del país en la ciudad capital, también conlleva a una centralización cultural, en donde las ciudades grandes marcan la pauta de decisión sobre la situación de Colombia.
Se supone que Colombia reconoce la existencia de las comunidades indígenas y afrodescendientes, en las que se presentan diferentes etnias y sus correspondientes procesos históricos y culturales, a partir de la Constitución del 91, en la que se estableció, entre otros aspectos jurídicos, la consulta previa obligatoria. Esta se refiera a grandes rasgos, a la obligación del Estado de socializar con estos grupos étnicos las situaciones que ponen en riesgo o afectan su estabilidad, ya sean de carácter político, económico o social y a la necesidad de un consenso entre ambos para la toma de decisiones. Y aunque en la teoría parece una herramienta válida para la protección de sus derechos, en la práctica es ignorada por los distintos estamentos institucionales. Solo hay que citar los casos de diferentes proyectos megamineros o hidroeléctricos.

Del mismo modo, la situación del Cauca se enmarca en la violación del estado colombiano no solo de la Constitución, sino de otros marcos jurídicos en los que supuestamente se recoge:
" 1. El Artículo 30 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: “No se desarrollarán actividades militares en las tierras o territorios de los pueblos indígenas, a menos que lo justifique una razón de interés público pertinente o que se haya acordado libremente con los pueblos indígenas interesados, o que éstos lo hayan solicitado”.
2. La jurisprudencia de la Corte Constitucional acerca de la protección de la propiedad privada – en nuestro caso propiedad privada colectiva– reafirma que el Estado y, en particular, el Gobierno Nacional no puede ni debe incurrir en el establecimiento de bases militares permanentes o transitorias en nuestros territorios sin el consentimiento previo y expreso de las comunidades indígenas e indemnizando plenamente los daños y perjuicios que se causan (Sentencia T-303/97)
3. Como propiedades privadas, los resguardos tienen las mismas prerrogativas de cualquier predio inmueble, en particular los derechos de sus propietarios -en este caso los pueblos indígenas representados por sus autoridades tradicionales- a ser quienes otorguen permisos explícitos a particulares o funcionarios públicos para permanecer, transitar o hacer uso de sus bienes, salvo las servidumbres que ya estén previstas en las normas, caso en el cual se requiere de consulta previa" (2). 

El problema que atraviesa el Cauca es una expresión de la gravedad del conflicto histórico, social, político y armado que vive el país, pero también se enmarca en una cultura del miedo al Otro que se arraiga desde el periodo del descubrimiento y la conquista. A veces no parece haber mucha diferencia entre lxs españoles que llamaban salvajes a lxs indígenas, y lxs twitteros y “patriotas” ofendidos porque lxs "indixs desadaptadxs" sacaron al ejército nacional, máximos héroes del país, de sus territorios legítimos. Se les olvida que del mismo modo pidieron a lxs guerrillerxs, y luego al ESMAD, que desalojaran lo que por ley les pertenece.

Es la facilidad de estar en casa, lejos de la cruda realidad de los morteros artesanales, los falsos positivos, los gases lacrimógenos, y la presencia de los diversos actores armados del conflicto a la vuelta de la esquina, la que parece legitimar para muchxs la represión, estigmatización y prejuicio vacío, basado en la ilusión mediática, sobre la situación del Cauca.

El conflicto en el Cauca se expresa en toda su amplitud, por el carácter cultural de sus raíces. No entendemos la estrecha relación de lxs indígenas con la tierra, ni la importancia de conservar sus sistemas autónomos de gobierno, jurisdicción, decisión y organización, ni la relevancia histórica de sus procesos de resistencia, ni muchos otros aspectos que los hacen Diferentes a Nosotrxs. Es esa incapacidad de pensar más allá del propio beneficio y la única e importante realidad, la propia, la que se vive en las ciudades, “protegidas” por el vasto pie de fuerza, la que impide a la gran mayoría de colombianxs, ponerse en los zapatos del otro, y por ende adoptar una decisión crítica.

Lxs indígenas, al igual que las negritudes, lxs campesinos, lxs jóvenes,  las mujeres, y muchos otros sectores sociales comprometidos con la Paz, no pedimos la creación de una nación aparte, ni la continuación de la violencia, sino el reconocimiento de nuestros derechos como sujetos políticos que aportan al desarrollo del país, que tienen una incidencia cultural, económica, política y social, y que entienden la importancia del Respeto de lo diferente, no como algo excluyente, sino como la oportunidad de construir desde la diversidad una Verdadera Democracia, lejos del circo mediático y electoral que se pretende como tal.


BIBLIOGRAFÍA

PICÓ, J. (1999)  Multiculturalismo, subculturas y contraculturas, en Cultura y Modernidad. Seducciones y desengaños de la cultura moderna, Madrid, Alianza Editorial, pp. 239 - 264. 

(1) TAYLOR, C. (1993) El Multiculturalismo y la política del reconocmiento, México D.F, FCE. 

(2) ACIN y el CRIC al Presidente Juan Manuel Santos, Pronunciamiento de las autoridades indígenas del norte del Cauca organizados en la Cxhab Wala Kiwe, Toribío, Cauca, julio 11 de 2012.

domingo, 5 de agosto de 2012

Emancipación moderna: Libertad e individualismo


Hablar de libertad hoy en día resulta complejo debido a la gran cantidad de conceptos que se tienen sobre el término. Podríamos pensar en la libertad como un derecho, por ejemplo, de expresión, de creencias, de elección; libertad como la capacidad para elegir entre innumerables marcas de productos o servicios que el mercado amablemente pone a nuestra disposición; libertad como el ideal más alto del hombre, en donde su deseo individual se verá, por fin, sin restricciones para ejercerse; libertad como la desgraciada posibilidad de ser responsable de nuestros actos, etc.

Zygmunt Bauman, reconocido teórico de la modernidad, nos plantea el debate sobre la emancipación para el hombre moderno en su obra, La Modernidad Líquida. Lxs teóricxs se han movido en el dilema de la liberación del hombre, sobre dos líneas o acepciones. Por un lado, la creencia de que las personas no entienden las implicaciones de la liberación, y por otro, la posición de que las personas no quieren liberarse. Allí entran a jugar los conceptos de libertad subjetiva y objetiva, que se refieren al sentir de las personas y a las condiciones reales de su situación.   

Eric Fromm, otro respetado intelectual moderno, asegura que la libertad otorga una responsabilidad que el hombre moderno no está dispuesto a asumir. Por un lado, genera indecisión frente a cómo actuar en determinado caso si solo debe guiarse por sí mismo, y por el otro, lo llena de miedo frente al fracaso, ya que solo él cargará con la culpa de sus actos y no podrá excusarse de ningún modo.

Bauman complementa a Fromm con su planteamiento sobre el individualismo, característica fundamental de la modernidad. Según él, la construcción del sujeto ha pasado del plano social al individual. Esto quiere decir que el sujeto moderno ya no se construye principalmente en su relación con lxs otrxs, sino que debe auto-determinarse constantemente, lo que posibilita que recaiga sobre él toda la responsabilidad de su realización personal, siempre incompleta. Este paso hacia el individualismo se expresa también en el desentendimiento del Estado sobre su responsabilidad histórica de avanzar hacia una sociedad justa para todxs, por la tarea de guardar en lo posible los derechos humanos y garantizar que sean respetados en paz, dejando el trabajo de la construcción de justicia a las clases bajas y medias. De más está decir que ni siquiera el Estado vela realmente por los derechos humanos, mucho menos se hace responsable de la violación sistemática que él mismo realiza contra ellos.

Del mismo modo, la individualización, de la mano con el arraigo del sistema capitalista en nuestra sociedad, especialmente el elemento de la propiedad privada, ha generado una interiorización en los hombres y mujeres de la indiferencia, constituida en el predominio del interés y el deseo propio sobre el bienestar de lxs demás, que representa la mayor traba para alcanzar la verdadera libertad.

Y es importante problematizar este concepto. Libertad es, como lo enuncia Bauman, la posibilidad de actuar según nuestros deseos, sin restricciones o impedimentos. Sin embargo, esto no representa que una vez alcancemos la libertad, pasemos por encima de la vida de los demás o que la sociedad se torne caótica. Tal como lo dice Bauman, el problema de la libertad es fundamentalmente político.

Hablar de una sociedad libre es considerado una utopía, pero personalmente considero que es posible. Al ser un problema político, es también un problema social, e indudablemente económico. Es necesaria una transición paulatina, organizada, responsable y consciente hacia dicha sociedad, pues dista mucho de la actual capitalista. Una transformación del sistema en su totalidad, a nivel económico, político, social y cultural.

¿Las personas no quieren liberarse? ¿Las personas no entienden lo que es la libertad? ¿La libertad trae desdichas para la humanidad? Discrepo. Es indudable que hay quienes están cómodos con sus vidas tal como son. Nos quejamos de la rutina, pero es más seguro ir todos los días a trabajar por la misma ruta, sentarnos en el mismo escritorio, pensar lo mismo, comer lo mismo, ver lo mismo, quejarnos de lo mismo. La mayoría de las personas están conformes con su situación, porque no conocen otra mejor. Porque no están conscientes de su esclavitud bajo los medios de comunicación, el trabajo, su pareja, el estado, el dinero, sus posesiones, sus vicios, etc. No es fácil darse cuenta de este tipo de cosas, pero una vez se logra, surge la necesidad de querer hacer un cambio. No es un acto de la noche a la mañana: pasa por la duda, el cuestionamiento sobre la realidad y nuestra propia vida, la concientización de nuestra situación de opresión y aletargamiento, la de los demás, y el entendimiento de que conjuntamente, podemos cambiar las cosas. Como diría Freire, “nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Los hombres y mujeres se liberan en comunión” (1).

La búsqueda de la libertad, la verdadera libertad, es la búsqueda de la justicia. “La libertad de cada uno necesariamente asume la libertad de todos, y la libertad de todos no llegará a ser posible sin la libertad de cada uno... No hay libertad real sin igualdad, no sólo de derechos sino en la realidad. Libertad en igualdad, ahí está la justicia”(2).

Agregaría entonces al concepto de libertad algunas cuestiones. La libertad no concibe pasar por encima de la dignidad de lxs demás, sino construirla en conjunto. La libertad no respeta ningún tipo de dominación del hombre por el hombre, ni del hombre sobre la naturaleza, ni de las instituciones del hombre sobre sí mismo, sino que construye relaciones horizontales, solidarias, de autogestión, igualitarias, lejos de la comercialización y la privatización de ellas. La libertad es la posibilidad de actuar según nuestros deseos, que una vez aprendamos a reconocer la dignidad lxs otrxs como igual a la propia, no serán otros que los del bienestar común, porque este se retribuirá en bienestar propio.

¿Es posible la emancipación? Eso creo. Porque se refleja en los ojos de quien se cuestiona la realidad de su país, de quien trabaja en conjunto con sus compañerxs para llevar papa o arroz a la mesa, de quien se toma las calles y exige lo que el mercado le ha quitado o le quiere quitar, de quien defiende su territorio y creencia y pide respeto como también lo da, de quien se organiza y trabaja desde la base por una sociedad diferente, de quien desde variadas opciones políticas, sectores sociales, ubicaciones geográficas, etc., cree que esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar, y que su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia (3).


BIBLIOGRAFÍA

BAUMAN, Z. (2002) Emancipación en La Modernidad Líquida, Editorial Fondo de Cultura Económica, México D.F, pp. 21 - 58. 

CITAS

1. FREIRE, P. (1989) La Pedagogía del Oprimido, Ed. América Latina, Bogotá. 
2. BAKUNIN, M. (2010) El principio del Estado en Dios y el Estado, Ed. Utopía Libertaria, Buenos Aires, pp. 119 - 141
3. GUEVARA, E. (1964) Discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas .