"Toda gran transformación de las relaciones de producción se da a través del desarrollo de una nueva cultura, que forma los agentes de la transformación económica y a la vez debe significar una revolución ideológica que antes y después del ascenso al poder debe conformar una nueva sociedad civil"
Gramsci

domingo, 5 de agosto de 2012

Emancipación moderna: Libertad e individualismo


Hablar de libertad hoy en día resulta complejo debido a la gran cantidad de conceptos que se tienen sobre el término. Podríamos pensar en la libertad como un derecho, por ejemplo, de expresión, de creencias, de elección; libertad como la capacidad para elegir entre innumerables marcas de productos o servicios que el mercado amablemente pone a nuestra disposición; libertad como el ideal más alto del hombre, en donde su deseo individual se verá, por fin, sin restricciones para ejercerse; libertad como la desgraciada posibilidad de ser responsable de nuestros actos, etc.

Zygmunt Bauman, reconocido teórico de la modernidad, nos plantea el debate sobre la emancipación para el hombre moderno en su obra, La Modernidad Líquida. Lxs teóricxs se han movido en el dilema de la liberación del hombre, sobre dos líneas o acepciones. Por un lado, la creencia de que las personas no entienden las implicaciones de la liberación, y por otro, la posición de que las personas no quieren liberarse. Allí entran a jugar los conceptos de libertad subjetiva y objetiva, que se refieren al sentir de las personas y a las condiciones reales de su situación.   

Eric Fromm, otro respetado intelectual moderno, asegura que la libertad otorga una responsabilidad que el hombre moderno no está dispuesto a asumir. Por un lado, genera indecisión frente a cómo actuar en determinado caso si solo debe guiarse por sí mismo, y por el otro, lo llena de miedo frente al fracaso, ya que solo él cargará con la culpa de sus actos y no podrá excusarse de ningún modo.

Bauman complementa a Fromm con su planteamiento sobre el individualismo, característica fundamental de la modernidad. Según él, la construcción del sujeto ha pasado del plano social al individual. Esto quiere decir que el sujeto moderno ya no se construye principalmente en su relación con lxs otrxs, sino que debe auto-determinarse constantemente, lo que posibilita que recaiga sobre él toda la responsabilidad de su realización personal, siempre incompleta. Este paso hacia el individualismo se expresa también en el desentendimiento del Estado sobre su responsabilidad histórica de avanzar hacia una sociedad justa para todxs, por la tarea de guardar en lo posible los derechos humanos y garantizar que sean respetados en paz, dejando el trabajo de la construcción de justicia a las clases bajas y medias. De más está decir que ni siquiera el Estado vela realmente por los derechos humanos, mucho menos se hace responsable de la violación sistemática que él mismo realiza contra ellos.

Del mismo modo, la individualización, de la mano con el arraigo del sistema capitalista en nuestra sociedad, especialmente el elemento de la propiedad privada, ha generado una interiorización en los hombres y mujeres de la indiferencia, constituida en el predominio del interés y el deseo propio sobre el bienestar de lxs demás, que representa la mayor traba para alcanzar la verdadera libertad.

Y es importante problematizar este concepto. Libertad es, como lo enuncia Bauman, la posibilidad de actuar según nuestros deseos, sin restricciones o impedimentos. Sin embargo, esto no representa que una vez alcancemos la libertad, pasemos por encima de la vida de los demás o que la sociedad se torne caótica. Tal como lo dice Bauman, el problema de la libertad es fundamentalmente político.

Hablar de una sociedad libre es considerado una utopía, pero personalmente considero que es posible. Al ser un problema político, es también un problema social, e indudablemente económico. Es necesaria una transición paulatina, organizada, responsable y consciente hacia dicha sociedad, pues dista mucho de la actual capitalista. Una transformación del sistema en su totalidad, a nivel económico, político, social y cultural.

¿Las personas no quieren liberarse? ¿Las personas no entienden lo que es la libertad? ¿La libertad trae desdichas para la humanidad? Discrepo. Es indudable que hay quienes están cómodos con sus vidas tal como son. Nos quejamos de la rutina, pero es más seguro ir todos los días a trabajar por la misma ruta, sentarnos en el mismo escritorio, pensar lo mismo, comer lo mismo, ver lo mismo, quejarnos de lo mismo. La mayoría de las personas están conformes con su situación, porque no conocen otra mejor. Porque no están conscientes de su esclavitud bajo los medios de comunicación, el trabajo, su pareja, el estado, el dinero, sus posesiones, sus vicios, etc. No es fácil darse cuenta de este tipo de cosas, pero una vez se logra, surge la necesidad de querer hacer un cambio. No es un acto de la noche a la mañana: pasa por la duda, el cuestionamiento sobre la realidad y nuestra propia vida, la concientización de nuestra situación de opresión y aletargamiento, la de los demás, y el entendimiento de que conjuntamente, podemos cambiar las cosas. Como diría Freire, “nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Los hombres y mujeres se liberan en comunión” (1).

La búsqueda de la libertad, la verdadera libertad, es la búsqueda de la justicia. “La libertad de cada uno necesariamente asume la libertad de todos, y la libertad de todos no llegará a ser posible sin la libertad de cada uno... No hay libertad real sin igualdad, no sólo de derechos sino en la realidad. Libertad en igualdad, ahí está la justicia”(2).

Agregaría entonces al concepto de libertad algunas cuestiones. La libertad no concibe pasar por encima de la dignidad de lxs demás, sino construirla en conjunto. La libertad no respeta ningún tipo de dominación del hombre por el hombre, ni del hombre sobre la naturaleza, ni de las instituciones del hombre sobre sí mismo, sino que construye relaciones horizontales, solidarias, de autogestión, igualitarias, lejos de la comercialización y la privatización de ellas. La libertad es la posibilidad de actuar según nuestros deseos, que una vez aprendamos a reconocer la dignidad lxs otrxs como igual a la propia, no serán otros que los del bienestar común, porque este se retribuirá en bienestar propio.

¿Es posible la emancipación? Eso creo. Porque se refleja en los ojos de quien se cuestiona la realidad de su país, de quien trabaja en conjunto con sus compañerxs para llevar papa o arroz a la mesa, de quien se toma las calles y exige lo que el mercado le ha quitado o le quiere quitar, de quien defiende su territorio y creencia y pide respeto como también lo da, de quien se organiza y trabaja desde la base por una sociedad diferente, de quien desde variadas opciones políticas, sectores sociales, ubicaciones geográficas, etc., cree que esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar, y que su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia (3).


BIBLIOGRAFÍA

BAUMAN, Z. (2002) Emancipación en La Modernidad Líquida, Editorial Fondo de Cultura Económica, México D.F, pp. 21 - 58. 

CITAS

1. FREIRE, P. (1989) La Pedagogía del Oprimido, Ed. América Latina, Bogotá. 
2. BAKUNIN, M. (2010) El principio del Estado en Dios y el Estado, Ed. Utopía Libertaria, Buenos Aires, pp. 119 - 141
3. GUEVARA, E. (1964) Discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas .


No hay comentarios:

Publicar un comentario